jueves, 12 de junio de 2008

MI PRIMER VUELO COMERCIAL???

En realidad la temática de este blog gira en torno a mis vuelos y por "mis vuelos" generalmente entiendo los vuelos donde estoy al mando (aunque sea un rato). Pero esta vez tuve un vuelo que, aunque no fue piloteado por mí, fue muy interesante por el contraste que tenía con otros que había vivido.

El mártes tuve que viajar por la empresa al distrito ubicado en la ciudad de Neuquén.

Me levanté a las 5am para chequear en la web si el vuelo estaba programado o lo habían cancelado por el tema de las cenizas del Chaiten. Contrariamente a mi pronóstico del día anterior el aeropuerto de Neuquén estaba operativo. Tengo que mejorar mis conocimientos de meteorología... o comprarme una bola de cristal.

De todas formas y a pesar de la hora (no me gusta NADA levantarme antes que el sol, considero que es antinatural) era una muy buena noticia. A mí me encanta volar, ya sea en un Blanik, un Cessna o un McDonnell Douglas como el que me esperaba en Aeroparque (BUE).

A las 6am llegó el remise que me llevaría el aeropuerto. Ya cuando estaba llegando, busqué casi instintivamente la manga para determinar la dirección del viento. Venía de los 270º (Oeste) de modo que estaríamos despegando con rumbo 31. Check-in/cafecito mediante, estaba embarcando alrededor de las 7am.

Efectivamente despegamos con rumbo 31. Y enseguida noté las correcciones hacia la izquierda que hacía el comandante. Claro! Tenía viento cruzado y estaba corrigiendo deriva!. Se mandó un lindo viraje de 270º en ascenso por derecha y enfiló para Neuquén.

El vuelo fue por demás tranquilo y recién hubo novedad cuando una hora y media luego de haber despegado sentí que la naríz se elevaba sutilmente. De repente el ruido del viento se incrementó y tuve una sensación como si el avión se "agarrara" del aire. Miré a las alas y estaban más grandes... había sacado los SLATS, estábamos por aterrizar. No había terminado de pensar eso que escuché "PIM PUM... Damas y Caballeros les informamos que en minutos más estaremos aterrizando en la ciudad de Neuquén". No hubo circuito de aterrizaje, fue final directa. En todo momento miraba el suelo e intentaba adivinar la altura que llevábamos. Recordé la técnica que nos había pasado un piloto del club, consistente en mirar al costado en un ángulo de 45º. De esta forma estaríamos en el vértice superior de un triángulo rectángulo isósceles imaginario, donde por propiedad del mismo el cateto inferior (el que nos separa del punto donde estamos mirando, es igual al cateto superior o sea el que nos separa del suelo). Utilizándo esta técnica inferí que estaríamos entre los 400 y 500mts cosa que pude comprobar cuando segundos más tarde comenzamos a sobrevolar la ciudad y pude contar 5 cuadras hasta el punto que yo había elegido como vértice.

Me dí cuenta de 4 cosas que identifiqué como importantes:
La dirección del viento / cabecera en uso
La corrección de deriva
El uso de dispositivos hipersustentadores / procedimientos de aterrizaje
La altura del avión.

Realmente esto me hizo muy felíz. Antes cuando viajaba en avión era un simple pasajero. Un montón de cosas estaban sucediendo a mi alrededor y yo ni me daba cuenta. Creo que lo bueno de ser aeronáutico es que los ojos se abren a un mundo nuevo, y tal como sucede en la alegoría de la caverna, una vez que los ojos ven, ya no pueden volver a las sombras. Ya nunca voy a ser un pasajero más cuando vuele.

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