Voy a elegir un punto arbitrario en mi recta histórica para empezar a hablar porque si no se va a complicar mucho y este blog se va a hacer muy pesado.
El punto arbitrario es hoy. Hoy estoy justo en la mitad de mi curso de piloto privado de planeador. Ya tuve 20 o 21 remolques y son alrededor de 40 para completar el curso.
Hasta ahora no se perdieron de mucho, a excepción de la emergencia que me tocó vivir con Gustavo (mi instructor en el Albatros, mi club) a la que voy a dedicar un post más adelante.
Rápidamente les podría contar que a mediados del 2006 me decidí a empezar. Hablé con Juan Pablo quien me recomendó una escuela en San Fernando. Me dieron la carta, fui al INMAE, me hice el psicofísico... todo bien gracias a Dios... y arranqué con Juan Pablo como mi instructor durante las primeras 4 horas. A partir de ahí Juan Pablo no pudo darme más instrucción porque entró en la línea y yo empecé a rotar de instructor en instructor (la escuela tiene muuuuchos). Llegué a volar 29.7hs y había tenido 18 (dieciocho) instructores distintos. Me resultaba imposible avanzar con tantos cambios de "profe" así que cambié de escuela y en la nueva me garantizaron un mismo instructor para todos los vuelos que me quedaban (había que completar las 40hs). En la nueva escuela iba todo bárbaro... pero yo notaba que había cosas que todo el mundo suele adquirir al principio y yo todavía no tenía aprendidas. Volé 5 horitas ahí y ya estaba en las 35 de 40. Generalmente uno se debería sentir "casi piloto" a esa hora pero yo no. Nunca había volado solo y todo el tiempo me parecía que a esa altura debería volar mejor de lo que en realidad volaba. Con el curso casi terminado dejé. 3 meses sin volar... depre...incertidumbre... más depre cuando me ponía a pensar en la plata que había gastado... un garrón.
Me puse a reflexionar mucho y en mi interior sabía que lo que yo en realidad quería era hacer borrón y cuenta nueva. Quería empezar de nuevo... sin embargo, no tenía el dinero para hacerlo.
Buscando una forma barata de volar encontré los planeadores e investigando un poco más sobre ellos descubrí que la instrucción de planeador era mucho más formadora que la de avión. Inclusive había cosas en el curso de planeador que habían sido eliminadas del programa de avión como los tirabuzones (wow! acrobacia!)
Ahí me puse en campaña, fui a varios clubes hasta que por diversas razones elegí el Albatros y me asocié. En Octubre 2007 comencé mi curso.
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