domingo, 11 de mayo de 2008

MI PRIMER VUELO SOLO el 10 de Mayo de 2008




Relato de los remolques desde el 37 y 1/2 al 41 y 1/2.

Llegué al Albatros a las 8.30am y la brigada estaba desayunando en la cantina. Compartimos un café con leche y alguna que otra factura y fuimos al hangar a lavar el Blanik. Una vez que estaba todo listo fuimos a la cabecera 34 ya que el viento venía del norte, apenas de costado.

Hago mi primer vuelo con Gustavo y se queda callado todo el vuelo. Sigue la ronda de turnos hasta que me toca salir de vuelta y Gus me empieza a decir en vuelo cosas del tipo "Che, que lindo es volar, no?", pero nada relacionado a la técnica de vuelo.

La ronda da una vuelta más y en mi tercer vuelo salgo con Omar que me iba a chequear a ver como iba mi evolución.

Cuando bajo, Gus se pone a hablar con Omar mientras llevábamos el planeador a su lugar para salir, le tocaba a Mariano. Para cuando el planeador estaba nuevamente en la posición de despegue veo que viene con cara de serio, le indica a Marianito que deje la pesa (que usa para volar dentro de los pesos especificados) y me dice "Salimos nosotros de vuelta, subite". Me subo y comienzo a atarme los cinturones. El se acerca y ruidos de cinturones atrás. Asumí que estaba subiendo. De repente veo que me está ayudando a atarme. Miro para atrás y veo que no hay nadie y que los cinturones estan abrochados al asiento. "Salís solo!" me dice, y a continuación me dió unas recomendaciones varias sobre el vuelo: que con menos peso flota antes, etc.

Me entraron unos nervios que no podía parar de reírme. Los ojos se me humedecieron y tuve que hacer la lista de chequeo en voz baja para no quebrarme. Los chicos de la brigada me miraban, me sonreían, y palmeaban el Blanik deseándome buen vuelo al tiempo que cerraban la cabina. En ese momento hice un click. Cuando se cerró la cabina desapareció el nerviosismo. Era el comandante de una aeronave. Y no había lugar entre tanta responsabilidad para estar nervioso.

Vino Sergio a engancharme. Pensar que hace unos meses era yo el que lo enganchaba cuando él competía en el nacional de Chaves y ahora me estaba dando una mano en mi primer vuelo solo. Tiró de la soga y yo probé al gancho. Pobre, no sabía que nosotros probamos antes de cada vuelo y casi termina sentado en el suelo. Se rió al tiempo que Gus le comentaba nuestra costumbre y me enganchó de vuelta.

Cuando la soga estuvo tensa le dí la señal de REDONDO a Jorge, que me corría el ala. Ahora mientras escribo me doy cuenta, y me extraña, que no era Gustavo quien lo hacía. Y antes de poder darme cuenta estaba en el aire. Inmediatamente comencé con el plan de emergencia "pista adelante, pista adelante, pista adelante, campo adelante, campo adelante, 100mts, pista atrás, pista atrás, 150mts, mini tránsito por derecha" y así hasta los 300 mts. que, ya tranquilo en el remolque, empecé a observar el cielo en busca de algo que me pudiera sostener. Era un día sin cúmulos así que había que sentir las térmicas o confiar en algún pajarito que anduviera por ahí.

Cuando estábamos a 450mts, todavía faltaban 50 mts para llegar a la altura de corte pero el variómetro se clavó en el máximo. Corté... grité LIBRE cuando ví la soga irse y comencé a virar por izquierda. En ese momento pensé que quizá se había trabado la aguja del vario y yo podría estar virando espectacularmente en un montón de "nada". Golpee levemente el vidrio del variómetro para ver si estaba funcionando bien y pequeño movimiento de la aguja me confirmó que la térmica de 2 m/s era genuina. Mi primer objetivo era pasar de los 500mts. pero cuando quise acordar ya estaba a 650mts. y así seguí hasta los 880mts. Me quedé un ratito ahí, tranquilo ya que por mi ubicación y la dirección del viento. Tanto la térmica como yo no haríamos más que acercarnos a la pista. Sobrevolé la ciudad de Giles, viré unas vueltas con dos pájaros (ahora aparecían los muy turros! jajaja). Caía algunas veces hasta los 800 o 700 mts y después volvía a tomar altura hasta casi arañar los 900 mts..

Estaba virando en la térmica cuando escucho que me llama Adolfo (el jefe de instuctores) por radio. Pensaba que Gustavo estaba a bordo y avisaba que se ubicaba abajo mío. Con el pecho inflado y la picardía del pichón agrandado respondo "Ay que tener a Adolfo abajo, eh!". Y acto seguido Gustavo avisó que el Blanik negro estaba en vuelo solo, por lo que el rojo se alejó bien rápido. Es más, escarpé el viraje para intentar verlo y ya no estaba.

Cuando se me fué la térmica empecé a buscar otra y encontré una callecita que estaba más o menos en el sentido de la pista (en realidad se alinean con el viento pero, a falta de nubes, mi referencia visual era la pista). Probé con idas y vueltas por la callecita para subir o al menos mantenerme. Dió resultado pero escalonadamente fui cayendo hasta los 300 mts., momento en el cual me dispuse a aterrizar. Chequeé el tren de aterrizaje y fuí al punto de inicial. Fué un tránsito alto porque encontré una ascendente durante toda la inicial. Abrí un poco los frenos pero no demasiado por miedo a que anduviera cerca alguna descendente. "No te pegues a la pista" escuché decir a Gustavo por la radio. Me abrí un poco más y estiré la inicial porque estaba llegando a la altura de cabecera todavía con 200mts. Luego viré a básica, viré a final y saqué todos los frenos. Un poco más adelante de los números guardé levemente los frenos para suavizar el toque y aterricé.

"Muy bien ese ayudante!" escuché decir a Sergio por la frecuencia, y agradecí.

En total fueron 31 minutos de vuelo que terminaron en un lindo aterrizaje. Y al bajar estaban los muchachos esperando con un balde que tenía agua, café, yerba usada, mayonesa, tierra y vaya a saber uno cuantas cosas más!

Por supuesto que el día terminó con una flor de picada en lo de "Galo" que, como manda la costumbre, fue invitada por un servidor. Y el 24 de mayo es el asado!

No hay comentarios:

Publicar un comentario