lunes, 29 de septiembre de 2008

La Batidora 26/09/08

Marianito se vino a mi casa bien temprano y de pasada levantamos a Richard en la autopista. Llegamos al club a eso de las 9am y luego de una breve parada para anotarme en la lista (con la dupla Ka8 y ASK) arrancamos por el hangar directamente, donde esperaban Gus y Facundo. "A partir del fin de semana que viene a las ocho!" decía Gus mientras nos disponíamos a sacar los planeadores. Una vez que el Blanik estuvo afuera me acerqué al Ka8 con todas las intenciones de sacarlo ya que había visto el auto de uno de los brigadieres del ASK y por si fuera poco ya me había ganado de mano otro piloto en la lista. "Que hacés!?!?" me pregunta Gus. "Voy a sacar el Ka8 porque el ASK seguro lo usan" contesté "Con este viento!?!? No está para Ka8 ni de casualidad" replicó antes de comenzar a balbucear una canción (inventada en el momento) sobre ex alumnos que se vencen y luego vienen por una readaptación y sufren las tretas del instructor. Me reí mientras agarraba las cosas y me puse a ayudar a los muchachos con el Blanik.

Gustavo se fué a buscar unas cosas y al rato cae rápido con el auto diciendo que no lavemos más porque se suspendía la actividad debido al viento. Al parecer tenía la radio encendida y Adolfo le había comentado que la cosa no daba para más.

Ya todos teníamos la sospecha de que algo así podía suceder y por eso en el viaje veníamos elucubrando planes alternativos, siendo el de mayor aceptación popular el asadete.

Ante la novedad, guardamos el Blanik sin mayores protestas y pusimos en marcha el backup.

Cuando estábamos saliendo para el pueblo a comprar la carne me crucé a Sergio que venía con su camioneta. Paré al lado de él para saludarlo: "Te anotaste en todo eh? Y bien tempranito!". "Y... ya arrancó la temporada, a ver si vas aprendiendo como es esto!" me contestó con una sonrisa de oreja a oreja.

Seguimos camino para ir a comprar los víveres. A las 11 y monedas estábamos de vuelta con todo lo necesario para que el instructor diera su clase... pero esta vez, de asado.

Mientras se hacía el fuego cayó un chico que tiene ganas de comenzar el curso: Matías. Me fijé especialmente en las acciones de Gustavo. Se que está evaluando la posibilidad de tomar nuevos alumnos para el verano (y si se dá lo que tiene proyectado va a ser un curso más que interesante) pero también se que eso le va a dificultar, aunque no impedir, volar para él. Es lógico que analice un poco más la cosa antes de aceptar, algo así como ver bien a quien le va a dedicar el tiempo. Lo saludó, lo miró a los ojos, quien sabe qué le pasó por la cabeza en esos instantes, luego agarró un pedazo de papel y le dijo "Estos son mis datos. SI TOMO ALUMNOS empezás el fin de semana que viene no, el otro.". Acto seguido lo invitó a quedarse con nosotros ya que estábamos charlando de vuelo. El pibe se quedó un rato junto a su padre y después se fué a la administración para revisar el tema papeles y creo que después a la cabecera para ver los despegues (había algún que otro piloto experimentado que estaba saliendo).

Gus empuñó nuevamente el atizador para ayudarse a manejar el fuego y sin poder con su genio dijo "Bueno, les parece si repasamos un poco la última charla teórica que tuvimos?". Así entre insignias, performances, pruebas de distancia, de velocidad y demás temas de vuelo comimos el por demás rico asado.

La sobremesa fue interrumpida por un cúmulo que se quizo formar en el cielo aunque lamentablemente se deshizo a los pocos minutos. De todas formas eso nos dejó mirando para arriba y en un momento descubrimos a Miriam con el Y3 virando bastante escarpado y subiendo. Gus fué a buscar su radio y la dejó sobre la mesa en la frecuencia de Giles. Tenía 1800mts, la brigada se estaba empezando a entusiasmar mirando al instructor para ver si se le escapaba algún gesto que pudiera ser interpredato como un "vamos al hangar!". Breves minutos más tarde eran los impacientes pichones los que pedían a gritos la posibilidad de volar.

La primer idea era esperar al Janus para salir a dar una vuelta pero por un tema de disponibilidad se terminó cambiando por el Blanik. Todavía había mucho viento y estaba cruzado, lo que hacía poco provechoso el vuelo para Richard y Marinito. Eso sumado al precio del vale de instrucción terminó por cerrar la ecuación mostrando la posibilidad de quedarse en tierra como la más conveniente. De todas formas me ayudaron a llevar el planeador a la pista para que pudiera hacer un vuelo de entrenamiento doble comando. Agarré mi GPS (para el track), mis Suntiger y mi gorrito.

Despegamos con rumbo 34 y ya desde la salida la cosa estuvo complicada. Pedal contrario al viento aplicado hasta que nos alineamos con el avión del remolque y aflojé la presión para mantenerme ahí. En ese mismo instante el pedal se vuelve a ir al fondo sólo... bue... sólo no. "Eh! Gus! los pedales!" le dije. "Lo soltaste muy temprano, mirá lo que pasa" en efecto, el viento era muy fuerte y tendía a sacar el planeador del eje. "En estos días es mejor pasarse un poco que soltarlo antes" agregó. Ya en el aire y desde abajo comenzó el baile que le valió el nombre al vuelo. Era un samba!. Las ráfagas de la turbulencia parecían venir de todos lados. El Blanik se sarandeaba para arriba, para abajo y para los dos costados. El efecto era tan fuerte que me costaba contrarrestarlo con el comando. "Estás tocando algo? Porque siendo los comandos endurecidos!" pregunté y de atrás solamente se escucharon risas, zapateos y aplausos para demostrarme que sus manos no estaban ni en los pedales ni en el bastón.

"Me parece que estás un poquito bajo, casi en el chorro de la hélice" deslizó un comentario que en ese contexto parecía casi irónico... GRACIAS QUE ESTABAMOS SIGUIENDO AL REMOLQUE! :-)

"Bueno, ahora lo acomodo" contesté entre risas.

"Bien Damiancito eh!, bueno ahora vamos a esperar un poco, quiero que estemos seguros para el corte" me indicó mientras nos acercábamos a los 500mts. "Cortá y escarpalo!" dijo finalmente.

No teníamos varios así que era a culímetro la cosa. Le dí dos vueltas y la perdí. Intentamos encontrarla de nuevo pero al parecer ya no estaba. Buscamos algo por la zona. Gus la encontró, la centró y le dió un par de vueltas. Estábamos sobre el autódromo, ese lugar parece ser casi mágico para las térmicas. Sobrevolamos un poco el pueblo y cuando nos estábamos quedando sin altura nos acercamos al punto de inicial. Ya con 300mts me disponía a hacer el anuncio cuando... "ACÁ, ACÁ POR IZQUIERDA DALE!!!" me interrumpió sobresaltado "Dejame a mí, mirá que si hubieras hecho el anuncio no podíamos virarla eh?".

Lo escarpó y empezamos a subir de una forma impresionante. Más tarde pude ver que era una térmica de 3m/s con golpes de 4m/s y casi 5m/s. Me impresionó mucho que uno podía ver el suelo alejarse. Generalmente el ascenso es más gradual y el efecto no se nota tanto. En un momento apareció un silencio repentino "A veces es como que se queda sin aire, ahí le bajás un poco la nariz así y listo, lo más importante cuando estás a esta altura es no entrar en pérdida: velocidad y buena inclinación".

Ganamos 150mts. en nada y luego se acabó. "Son burbujas, vamos a ver si enganchamos algo donde había antes" me dijo al darme nuevamente los mandos, pero los 150mts se fueron tan rápido como vinieron y finalmente tuvimos que aterrizar.

En el circuito seguí la recomendación de no alejarme mucho e inciar la básica un poco antes. Ya en la básica me sacó los frenos, algo que yo no hubiera hecho si estaba sólo pero luego me dijo que era solamente para no ir tan largos. La final no fue tan marcada, quedamos apuntando al viento más que al eje de pista pero al pasar sobre los números nuestra trayectoria (aunque no la nariz) estába perfectamente alineada. El viento venía del noreste de modo que nos comimos toda la turbulencia de la arboleda. Me costaba mantener las alas niveladas. En un momento al parecer se me cayó el ala del lado del viento y yo la quise levantar, eso nos desacomodó un poco. Gus agarró los comandos instintivamente. "No, no, no, mío, mío, mío..." le dije rapidamente. Sabía que estábamos despatarrados y que iba a ser un aterrizaje desprolijo, pero también sabía que ibamos a aterrizar sin mayores problemas y que lo podía hacer. Se mató de risa y me devolvío el Blanik. Cuando bajamos todavía se seguía riendo y al ver hacia atrás me dijo "Mirá el lío que armaste en el pasto! Pero muy bien eh! Me sorprendiste!".

Como rayo aparecieron los chicos con el golito para enganchar el planeador y llevarlo al hangar. Una vez que estuvo guardado fuimos a la cabecera para ir a buscar el auto de Gus. En el camino nos encontramos a Sergio que había salido con el LS4. Lo ayudamos a guardar como así también a Adolfo y a otro piloto más que estaba por ahí.

Casi llegando a la cantina para la merecida coca con los muchachos me agarró un piloto de Zarate que se sentía estafado ante la promesa incumplida (no se de quién) de dejarlo volar el Janus de adelante. Manejé el reclamo de la forma más educada que pude y proseguí mi camino.

Terminamos el día cantineando todos juntos, comentando el vuelo y compartiendo alguna que otra anécdota, como suele suceder.

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